Chanclas, esguinces y fascitis plantar: lo que tus pies opinan del verano

¿Te has parado a pensar cuántas horas al día pasas en chanclas desde junio hasta septiembre? Piscina, terraza, un recado rápido, el paseo de después de cenar. Al final, ese trozo de goma se convierte en tu calzado oficial de verano.

Y tus pies, que llevan todo el año protegidos dentro de una zapatilla, de repente se encuentran trabajando sin sujeción, sin amortiguación y sobre todo tipo de terrenos. En Saludalia Vallecas lo notamos cada julio: empiezan a llegar talones doloridos, tobillos torcidos y plantas del pie que «pinchan» al levantarse de la cama.

Hoy te contamos por qué pasa esto y, sobre todo, qué puedes hacer para que tus pies lleguen a septiembre de una pieza.

¿Por qué las chanclas le caen tan mal a tus pies?

No vamos a demonizar las chanclas: para la ducha del camping o el borde de la piscina son insustituibles. El problema es usarlas como calzado principal durante semanas.

Una chancla típica tiene tres pegas importantes:

  • No sujeta el tobillo. Cada paso sobre terreno irregular es una pequeña lotería, y a veces toca el premio malo: el esguince.
  • No amortigua casi nada. La suela plana y fina hace que el talón reciba cada impacto casi a pelo.
  • Obliga a los dedos a trabajar de más. Para que no se salga, los dedos van «agarrando» la chancla en cada paso. Esa tensión mantenida acaba sobrecargando la planta del pie.

Súmale a eso que en verano caminamos más (paseos, escapadas, visitas turísticas) y ya tenemos el combo completo.

Fascitis plantar: ese pinchazo en el talón al levantarte

Si al poner el pie en el suelo por la mañana notas un dolor agudo en el talón, como una punzada que luego va aflojando a medida que caminas, hay muchas papeletas de que estemos hablando de una fascitis plantar.

La fascia plantar es un tejido que recorre la planta del pie, desde el talón hasta los dedos, y que actúa como un amortiguador natural. Cuando la sobrecargamos (por ejemplo, con muchas horas de calzado plano y muchos kilómetros de paseo), se irrita y protesta.

¿La buena noticia? La fascitis plantar responde muy bien al tratamiento de fisioterapia, sobre todo si no la dejas cronificarse. Terapia manual, ejercicio terapéutico específico y, en algunos casos, técnicas como la punción seca pueden marcar la diferencia entre unas semanas de molestias y meses arrastrando el dolor.

Esguinces de tobillo: la clásica torcedura de verano

El otro protagonista del verano es el esguince de tobillo. Un bordillo, un escalón de la piscina, un camino de tierra en el pueblo, y el tobillo se dobla hacia donde no debe.

Aquí queremos romper una lanza contra el clásico «no es nada, ya se me pasará». Un esguince mal curado es una de las principales causas de esguinces de repetición: el tobillo pierde estabilidad y cada vez es más fácil que vuelva a torcerse.

Por eso, aunque la torcedura parezca leve, merece la pena que un profesional valore el alcance de la lesión. En nuestra clínica podemos apoyarnos en la ecografía para ver el estado de los ligamentos y ajustar el tratamiento a lo que de verdad necesita tu tobillo, sin adivinanzas.

Consejos para que tus pies sobrevivan al verano

No hace falta renunciar a las chanclas, solo usarlas con cabeza:

  • Resérvalas para piscina, playa y ducha. Para caminar, mejor una sandalia con sujeción o una zapatilla ligera.
  • Alterna calzados. No repitas el mismo calzado plano todos los días de la semana.
  • Escucha las señales. Molestia en el talón que se repite varias mañanas seguidas: no la ignores.
  • Cuidado con los aumentos bruscos de actividad. Si en tu día a día caminas poco y de vacaciones haces 20.000 pasos diarios, tus pies van a notar el cambio.
  • Tras una torcedura, valórala. Mejor una revisión de más que un tobillo inestable para siempre.

Si tus pies ya están protestando, te ayudamos

Si este verano tu talón pincha, tu tobillo se ha torcido o simplemente notas los pies cargados como nunca, en Saludalia Vallecas podemos ayudarte. Valoramos tu caso, te explicamos qué le pasa a tu pie con peras y manzanas, y montamos un plan de tratamiento para que vuelvas a caminar (y a llevar tus chanclas a la piscina) sin miedo.

Nos tienes en la calle Sierra Gádor 23, en pleno Ensanche de Vallecas. Llámanos al 911 497 679 o pásate a vernos. Tus pies te lo agradecerán, y septiembre también.

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